
Onésimo acaba de llegar al Real Murcia y ya ha conseguido el triunfo más importante de lo que va de temporada: ha vuelto a unir a sus futbolistas para que luchen por un objetivo común.
Con este primer paso, salir de la parte baja de la clasificación debe ser mucho más fácil, cuestión de trabajo y paciencia. Su reto a partir de ahora será mantener esta unión en el equipo y la mentalidad de sacrificio de cada uno de los miembros de la plantilla.
El nuevo entrenador es la cara opuesta de su antecesor. Si Gustavo Siviero era todo corrección y buenas palabras, con Onésimo las buenas palabras no duran eternamente. Pero lejos de llegar con el látigo en la mano a una plantilla famosa por sus indisciplinas, el entrenador ha preferido una actitud mucho más cercana.
Al principio creó recelo entre los futbolistas. Sus maneras campechanas y un tanto peculiares pusieron a una buena parte de la plantilla en alerta. Perdió su primer partido. Los jugadores cometieron dos fallos puntuales y la situación parecía repetirse y no tener un remedio fácil.
Fue entonces cuando Onésimo sacó sus armas. Suspendió un entrenamiento, gritó ante jugadores y público que de seguir así el club se iría a Segunda B, periódicos y radios se hicieron eco del incidente y se marchó a Miranda de Ebro metiendo máxima tensión a sus jugadores.
En Anduva no se jugó un gran partido, la suerte cayó a favor del equipo grana, los locales fallaron y al final los puntos viajaron a Murcia. Cuando el colegiado pitó el final del partido, los futbolistas se abrazaron como si hubieran conseguido un gran título. Horas después explicaron el motivo: «Ha sido el triunfo de la solidaridad y del trabajo en equipo», coincidieron al señalar muchos de los que habían participado en el partido.
Por el camino, Onésimo se dejó a algunos futbolistas. Jugadores que a día de hoy no cuentan para el entrenador y que salvo lesiones o sanciones no jugarán muchos minutos. El primero es Alberto. Recuperó la titularidad tras el 5-0 de Córdoba y la perdió dos semanas después al llegar Onésimo, quien ha preferido a Javi Jiménez a pesar de que es el único de los tres porteros que no seguirá la próxima temporada en el club grana.
Salvo contratiempo, Javi Jiménez terminará la temporada bajo la portería grana y cuando llegue el último partido se despedirá del club para jugar en otro equipo. El entrenador dijo que pondría al que mejor forma tuviera y aseguró que nadie le iba a hacer la alineación, lo que dejó claro en la primera que le tocó hacer.
El segundo sacrificado ha sido Jonatan. El argentino es un futbolista que puede aportar muchas cosas al equipo, pero Onésimo no lo pondrá si no ve una implicación total en los objetivos del Real Murcia. Jonatan llegó tarde a Murcia después de las vacaciones de Navidad y tras cinco días de retraso no dio excusa alguna. También protagonizó la salida nocturna más sonada al posar en la foto que se hizo a las cinco de la mañana. Por ahora no se ha ganado la confianza de Onésimo, aunque son muchos los partidos que quedan por delante.
Jorge, un central que no destaca demasiado, pero es el más regular de todos los que tiene el Murcia, puede ser la tercera víctima. Perdió su puesto la pasada jornada en Miranda de Ebro. Jugaron Catalá y Mauro y la actuación de ambos fue buena y segura. De seguir así se consolidarán como los dos centrales titulares.
Ayer, en la vuelta al trabajo tras el partido y el largo viaje desde Burgos a Murcia, todo eran buenas caras, sonrisas y buen ambiente. Pero esta buena actitud puede tener fecha de caducidad si el sábado, a las seis de la tarde, el Murcia no es capaz de ganar al Numancia en la Nueva Condomina.
Este será el primer partido de los dos que el equipo jugará en casa. Son seis puntos en juego de los que nadie está dispuesto a dejar escapar ni uno.
Para lograrlo, los futbolistas están convencidos de que necesitan hacer equipo y estar unidos. Lo que nadie sabe explicar es el motivo por el que la unión de los jugadores no llegó antes. Matilla ha reconocido que «cada partido es diferente y el estado anímico con el que llegamos también», mientras que Toribio, que ofreció una rueda de prensa tras el entrenamiento, coincide con otros compañeros como Catalá o el propio Matilla en la clave para intentar ganar: «Debemos estar súper unidos. El grupo está más animado con más confianza y ahora tenemos dos partidos en casa muy importantes, donde tenemos que sacar los 6 puntos sea como sea. Aquí no podemos perder ningún punto. Nueva Condomina debe ser nuestra fortaleza y es importante este encuentro para seguir confiando en nosotros mismos».
Toribio añadió que «jugar al fútbol tiene que ser una alegría, de lo contrario no vale la pena y la presión es la que tienes por lo que te estás jugando, pero se trata de disfrutar en el terreno de juego y haciéndolo, el equipo lo nota positivamente».
Ante el público de la Nueva Condomina el Real Murcia tiene la doble asignatura pendiente de ganar y además volver a comportarse como un equipo, sin errores en los primeros minutos, ni expulsiones, ni las situaciones que han metido al equipo en la parte baja de la tabla.




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