
El Real Murcia está a cinco puntos de su objetivo final. Una insignificancia visto lo que queda por disputarse en Segunda División y un mundo si se valoran las circunstancias negativas que han marcado al equipo grana en las últimas jornadas. A pesar del duro golpe que supuso la derrota del pasado sábado contra el Guadalajara, los dueños del club no pierden ni la fe, ni la confianza. Jesús Samper, presidente del club, está convencido de que «hay plantilla más que suficiente, vamos a esperar a que empiece la segunda vuelta. Tenemos que tener tranquilidad porque contamos con armas suficientes para estar ahí».
A la espera de remontar posiciones y sumar puntos, lo cierto es que el Real Murcia se ha descolgado de los puestos de cabeza. Ya no está entre los equipos que marcan el ritmo de la categoría. Sus últimos números son raquíticos y la estadística deja en el aire que el equipo murciano está pasando por un profundo bache del que no va a ser fácil salir. Solo ha sido capaz de lograr un triunfo en sus ocho últimas jornadas. Así será imposible que se meta entre los seis primeros. Ganar a la Ponferradina el sábado no va a ser solo un soplo de oxígeno en la tabla, también un baño de autoestima para un equipo que empieza a flaquear, juega poco y está lleno de problemas entre sancionados y expulsados.
No hace muchas jornadas el Real Murcia de Gustavo Siviero parecía que prometía una gran temporada. Había jugado buenos minutos y había sido capaz de remontar resultados adversos. Pero su actitud en el campo no ha tenido continuidad en los resultados y una vez que se han disputado dieciocho jornadas, las diferencias con el equipo que dirigía Iñaki Alonso no son tan grandes como parecían. Va camino de igualar su peor racha de la pasada campaña, que es de una sola victoria en once partidos.
De 24 puntos posibles solo ha sumado seis -un triunfo, por 1-0 al Barcelona B- y tres empates -a un gol en Villarreal, a dos en Sabadell y a cero en casa frente al Real Madrid Castilla-. Perdió los cuatro partidos restantes, por 1-0 en Alcorcón, por 0-1 ante el Girona y el pasado sábado contra el Guadalajara, y por 3-2 en el campo del Almería.
Estos números contrastan con los de la primera parte de la temporada, cuando sumaron 17 puntos en las 10 primeras jornadas, lo que les colocó entre los primeros clasificados de la Liga. Si lo han hecho una vez, los futbolistas pueden hacerlo dos y a eso se aferra un Samper que no se da por vencido: «No suelo derribar mis cartas antes de tiempo. Soy ganador y tengo espíritu de ganador», aseguró tras la derrota contra el Guadalajara.
Dos han sido las causas que han llevado al hundimiento del equipo. Por un lado, las continuas lesiones y sanciones. El entrenador no ha podido repetir once inicial ni una sola vez y aunque ya tiene claro qué jugadores deben luchar por estar arriba, siempre le falta alguna pieza por encajar.
Las causas de tanta lesión son indeterminadas. Fruto de la casualidad o de una preparación física que los propios futbolistas califican como durísima. Lo cierto es que hay jugadores que no han tenido un solo problema y otros se rompen cada dos por tres.
La plaga de lesiones sumada a las expulsiones ha restado potencia al equipo, que además ha desperdiciado muchos minutos con un juego mediocre y sin tensión que le ha costado goles y puntos y se ha convertido en la segunda causa por la que el equipo se ha atascado.
A estas alturas el Real Murcia necesita recomponerse y volver a ganar un partido que rompa la mala racha y le haga salir de la espiral negativa en la que está metido.
Lo tendrá que hacer aún con muchos suplentes, pero será un ejercicio necesario para demostrar que cinco puntos no son distancia suficiente para tumbar a un equipo que quiere jugar el 'playoff'.




Canal Grana