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Real Murcia
Tuvo el balón, creó ocasiones y tiró dos veces al palo, pero le falta la suerte de los equipos ganadores
1 de diciembre de 2012
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EVA FRANCO efranco@laverdad.es.-

El empate que el Real Murcia sacó ante el Real Madrid Castilla no es más que una miseria. Un triste punto que no sirve para nada. En la Liga de los tres puntos solo ganar garantiza el éxito y esta temporada, para el club grana, no hay nada más que estar en la parte noble de la tabla, lejos de las mediocridades por las que a estas alturas de la competición deambula el equipo que dirige Siviero.

La plantilla se desinfla y los ambiciosos objetivos se resquebrajan. Es imposible ser sexto sin ganar como visitante y sin blindar la Nueva Condomina ante la llegada de cualquier rival.

Sumar los tres puntos es el principal problema, pero no el único. Ante el filial madridista la preocupación fue doble. El empate ha hecho daño en el fondo y en las formas. El Murcia no consiguió un solo gol, pero tampoco mereció más que el punto que sumó.

Si en otros partidos el equipo grana había jugado minutos de fútbol superior, había tocado y marcado, en esta ocasión no fue mejor que su rival. Tuvo ocasiones y se topó con los palos, tuvo la pelota, pero le faltó profundidad. Intentó ganar y pudo perder.

Porque el Castilla también se encontró con los palos de la portería grana o con un Javi Jiménez colosal en ocasiones, que demuestra unos reflejos increíbles cuando sus compañeros más lo necesitan en la portería. Su actuación ante Álex le dio el título de mejor jugador del partido.

El Murcia fue un equipo lento. A veces carente de profundidad. Tuvo la pelota, pero le faltó la sorpresa. Cuando pisó el área rival demostró que la puntería no está a su favor desde hace ya varias jornadas. No tiene la suerte del campeón.

Cristian remató de cabeza un córner de Matilla. Pudo ser el primer tanto, pero en realidad fue el primer presagio de lo que luego iba a suceder.

Peor lo tuvo Kike. Desde que se recuperó de la lesión no termina de afinar su puntería. Cristian le dio un gran pase, llegó a plantarse ante la meta de Mejías y cuando todo parecía indicar que no había más camino que el del gol, quiso ajustar tanto su tiro que se encontró en el camino con el palo, que repelió la pelota y salió rebotada.

No había forma de marcar y antes de que terminara la primera parte fue Matilla, esta vez a balón parado, el que lanzó una falta que también se estrelló en el palo.

Agotador el trabajo y un esfuerzo que no daba resultado. Tres ocasiones y ningún gol. Poco más podía hacer el equipo grana, que salió al campo con la lección bien aprendida y una imperiosa necesidad de puntos para no descolgarse de los mejores de la categoría. El equipo trabajo bien pero el resultado no le acompañó.

Llegó al segunda parte y al Real Murcia le tocó volver a empezar. Otra vez intentar controlar la pelota, cerrar el talento de los jugadores del filial, y tirar más a puerta.

Los grana ganaron en defensa y dejaron sin opciones el juego ofensivo del Castilla. Morata, al que todos temían antes de pisar la Nueva Condomina, apareció en el primer cuarto, peinó la pelota tras un centro desde la derecha, su remate se fue fuera por poco, y ya no tuvo muchas más opciones de rematar entre los tres palos.

Pasaban los minutos y el Real Murcia se fue encontrando más cómodo. Intentaba atacar, llevar peligro, pero casi nunca llegaba a disparar. En ese momento el Real Madrid Castilla ya no era esa equipo peligroso y con talento que busca goles a la desesperada.

Parecía que la hora del Murcia había llegado, pero al equipo grana le faltó más banquillo y sobre todo la suerte de los equipos ganadores a los que les sale todo de cara. No tienen puntería, sus ocasiones se diluyen por milímetros y así los puntos de esfuman.

Aún pudo ser peor, porque cuando el filial madridista parecía más desaparecido, Cherysev puso unos instantes de pánico en el campo y en la grada. Su tiro también se estrelló en el palo, y el Murcia respiró un poco más aliviado al ver cómo en el minuto 84 el punto del empate no era tan malo.

Acabó para los grana la jornada en la desesperación. La Nueva Condomina era el refugio del Real Murcia, la principal solución para los mediocres números que se están consiguiendo en los desplazamientos, la última bala para seguir en la cabeza. Pero el empate no sirve de nada y aunque faltan muchas jornadas, también hay ya muchos puntos de diferencia, sobre todo con los primeros equipos de la clasificación.

Para el Murcia el objetivo pasa ahora por meterse en puestos de 'playoff' antes de las vacaciones de Navidad. En el camino hacia esa meta está la visita al campo del Sabadell, Guadalajara y el viaje a Ponferrada. Ahí está la llave para hacer que el objetivo siga vivo cuando llegue el año 2013.

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