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Real Murcia
El Real Murcia se ha reinventado a sí mismo en tres jornadas. Ahora falta la cuarta victoria en el último partido
14 de junio de 2010
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EVA FRANCO efranco@laverdad.es.-

El Real Murcia ha hecho fácil lo que parecía imposible. Tres victorias han convertido en real lo que sólo era un lejano sueño. El objetivo está al alcance de la mano. Más cerca que nunca. El equipo grana acaricia la salvación. Necesita la cuarta victoria. Y los tres puntos ya sólo pasan por el campo del Girona.

Todo gracias a un gol de Chando. Con el brazo controló la pelota y con la pierna derecha hizo fácil el milagro. Todo en un segundo y todo en la fina línea que separaba sumar o morir. Seguir luchando o rendirse.

En ese momento se paró el tiempo y se diluyó el espacio. Durante casi ochenta minutos el corazón de los más de veinte mil murcianistas se encogió a la espera de que se terminará el encuentro y se pusiera el punto final a tanta desdicha.

Y aunque parecía imposible, los minutos fueron pasando y el horror de volver a Segunda B se fue alejando.

Gritaba el público, animaba la grada y lo intentaba una y otra vez la plantilla grana. Desde el principio fue un buen partido para el equipo de José González, lleno de intensidad, con ocasiones y mucha pasión. Sólo hubo un gol, pero fue suficiente. Pudieron ser muchos más, pero el Real Murcia de esta temporada es ese equipo a veces triste y casi siempre sin personalidad, al que le cuesta imponerse en el campo y guardar su ventaja. Sergio Escudero rozó el larguero, Aquino tuvo una gran ocasión que se estrelló en Pindado y Albiol, desde la izquierda, intentó el gol pero sólo consiguió un córner.

No fue la de ayer una tarde de goles, pero sí de alegrías. Esta vez nadie se acordó de las ocasiones perdidas porque hay un futbolista que está en estado de gracia en este final de campaña. Chando llegó directamente de Segunda B, con 28 años y cuando ya no espera jugar en el fútbol profesional. El Real Murcia lo rescató del Villarreal B para que pusiera los goles en el equipo. No ha sido fácil, pero el delantero ha aparecido cuando menos se le esperaba y más se le necesitaba. Marcó dos tantos al Celta, repitió con el Elche y ayer, ante Las Palmas, acertó en la diana con un gol que puede valer una salvación.

El Real Murcia ha hecho lo difícil. Ahora queda lo fácil, aunque no siempre lo que está más cerca es lo que menos cuesta conseguir. Ha encadenado tres victorias consecutivas. Imposible si se echa la vista atrás. Pero el equipo grana se ha reinventado a sí mismo en sólo tres semanas. Ahora falta la cuarta. Fuera de los puestos de descenso y tras escalar cuatro posiciones, la victoria en Montilivi es lo único que asegura la salvación sin mirar a los demás, sin tener en cuenta a los otros rivales y sin entrar en una maraña de números, goles y carambolas.

Pero si el Real Murcia sigue jugando al mismo nivel que lo hizo ayer, la victoria y el objetivo será muy difícil que caigan en saco roto. Con un ataque más entonado que nunca, el equipo se asegura mucha efectividad en las jugadas ofensivas.

Además, la intensidad atrás ha subido y parecen desterrados esos errores increíbles que hacían perder partidos y puntos en los últimos minutos. El Murcia es más serio atrás, está más atento en las jugadas a balón parado y de vez en cuando encuentra la portería, aunque sigue con problemas para convertir en gol la mayoría de sus ocasiones.

El Girona no se lo va a poner fácil. Parecía salvado, pero una Segunda División de locos ha metido al equipo en una lío matemático que puede hacerse realidad en la última jornada.

Algo parecido le ha pasado a Las Palmas tras su paso por Nueva Condomina. Les valía el empate, pero se llevan una derrota que los ha hundido en el fondo de la tabla. Cuando ya casi nadie contaba con ellos para ocupar una de las plazas de descenso han caído al puesto cuarto por la cola. Si pensaban que el empate les solucionaba la vida, ahora tienen que ganar y esperar.

En el estadio grana no tuvieron opciones de puntuar porque apenas hicieron méritos. El Real Murcia fue muy superior, llevó el peso del partido y puso las ocasiones. Por una vez el fútbol puso un poco de justicia.

La misma que busca el Girona en la última jornada de la temporada. A los catalanes les vale el empate. Al Real Murcia no. Otra vez busca la victoria. Ha ganado tres partidos, quiere redondear la cifra y alcanzar los 52 puntos.

Hoy acaricia la permanencia, en una semana puede aferrarla para olvidar de manera definitiva esta larga pesadilla.

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