
Cuatro meses después el Real Murcia se ha despedido de los puestos que mandan a los equipos de Segunda a Segunda B. Ha sido un camino demasiado escabroso y largo para un equipo configurado para luchar por el ascenso con equipos como el Hércules, Real Sociedad y Betis. Y es que José González, desde la discrección, le ha dado al Real Murcia lo que necesitaba: orden, rigor táctico y el premio de la titularidad a los jugadores que lo demandaban con su trabajo. Seguro que el equipo grana ganará muchos partidos pero a nadie se le debe olvidar las dos últimas temporadas que ha flirteado con la Segunda B.
El Real Murcia se encontraba en el camino con una nueva oportunidad de salir de los puestos de descenso. Además, los hermanos Samper junto a Serantes, talismanes para el Real Murcia en Las Palmas y Tarragona, estaban en Salamanca y habían procedido a ejecutar su ritual de visitar al equipo en el hotel antes del partido. Y salió bien. Encima, un nutrido grupo de seguidores había viajado a Salamanca y había desplegado una gran pancarta que rezaba: 'Contigo nacimos, por tí moriríamos'.
Y el Real Murcia no defraudó. Se hizo cargo del esférico, se lo escondió al Salamanca y al primer minuto Isaac ya había provocado la falta que posteriormente convirtió en golazo Bruno. Buena actitud la de un equipo que crece cada semana. Durante los primeros veinte minutos el equipo de González se dedicó a jugar un buen fútbol con claras oportunidades como la de Chando, tras revolverse en el área. Eso sí, no había escogido el mejor día para jugar bien dado el fuerte viento que azotó ayer Salamanca. Pero la disciplina táctica y el rigor defensivo le bastaban para dominar el choque de forma clara.
A pesar de todo, el equipo grana tenía lagunas. Como las de cualquier equipo que está intentando salir de una situación muy embarazosa. Como un trastorno bipolar: a veces hace un fútbol de Primera con jugadores como Isaac, Natalio o Pedro y otras, plantea una defensa de verbena y les da vida a rivales que están muertos, como el Salamanca ayer. Lagunas defensivas que crean demasiada inseguridad y que impiden al equipo de Samper estar fuera de los puestos de descenso hace tiempo.
La otra cara
El Real Murcia de la segunda parte se pareció en poco al de los veinte minutos iniciales de la primera. El miedo a perder le traicionó en unos primeros quince minutos para borrar de la hemeroteca grana. El Salamanca tuvo un aluvión de ocasiones, sobre todo una que pegó en el larguero y que se convirtió en una melé que atajó Elía. Después llegaron las de Toti o Despotovic antes de que Chando dispusiera de la ocasión perfecta para matar el partido. Y es que el balear en un mano a mano con Ribas lo hizo todo bien menos marcar. Tras esquivar al portero no pudo sortear a los dos defensas, que se atrincheraron debajo del larguero.
La segunda parte no pintaba bien. Aunque el equipo de González brillaba en algunos compases de la segunda parte, el Salamanca empujaba más aprovechándose de que a su rival la pelota no le duraba nada. El Real Murcia sufría y con los cambios de Natalio por Quique e Isaac por Capdevila intentó buscar más el balón. Y lo tuvo. Y las ocasiones también. Porque el Real Murcia las tuvo muy claras pero perdonaba contínuamente. Sobre todo Kike y Bruno. Hasta que llegó Capdevila para rematar la faena y acabar con la agonía del Salamanca y con un purgatorio del Real Murcia que empezó a comienzo de temporada cuando cayó en puestos de descenso. Parece que el Helmántico se ha convertido en un campo talismán para el Real Mucia puesto que el año pasado y tras ganar 2-3 se alejó de los puestos de descenso en otra temporada que había empezado muy mal.
Casi redonda
La jornada le salió casi perfecta a los grana con las derrotas del Celta y el Cádiz y los empates del Huesca ante la Real Sociedad, del Albacete en casa ante el Villarreal B y de Las Palmas ante el Levante. Con la victoria del Real Murcia, los de González se colocan decimosexto con 29 puntos por encima de Girona, Celta, Albacete, Cádiz, Real Unión y Castellón.







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