laverdad.es
Jueves, 9 febrero 2012
claros
Hoy0 / 12||Mañana3 / 13|
más información sobre el tiempo

Canal Grana

La Lupa de Ibarra

30 de marzo de 2009
" target="_blank">En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Cabreado por partida doble
{sidebar id=260} Bruno y sus compañeros de reparto estaban indignados con el árbitro. Yo lo estaba con el árbitro y con ellos. A las ocho y media de la tarde, los jugadores del Real Murcia culpaban a un colegiado nefasto. Desde una hora antes, yo os culpaba a los dos.
LA LUPA DE IBARRA A l terminar el partido, Bruno, que es de los pocos que justifican que se contara con él allá por el verano, exclamó ante los periodistas: -Nos vamos cabreadísimos- A seiscientos kilómetros de distancia, yo, también. También yo estaba cabreadísimo. Y por partida doble. Bruno y sus compañeros de reparto estaban indignados con el árbitro. Yo lo estaba con el árbitro y con ellos. A las ocho y media de la tarde, los jugadores del Real Murcia culpaban a un colegiado nefasto. Desde una hora antes, yo os culpaba a los dos. Para los futbolistas, el trencilla era el único responsable del empate. Yo repartía la responsabilidad entre el señor del pito y los jugadores que habían tirado por la borda una ocasión de oro. Y no veía al inventar de penaltis más culpable que a los dilapidadores de puntos. Porque un equipo que no es capaz de mantener una ventaja de dos goles, con menos de medio partido por delante, frente a un equipillo de zagales inexpertos, blandos y sin ambición que perdida su fe en la permanencia, convertía el empate en un objetivo supremo. En esas circunstancias y frente a un rival sin enjundia, la plantilla del Real Murcia se cabreó muchísimo con un árbitro que se inventó un penalti y se empeñó en repetirlo cuando Elía frustró sus intenciones. Y yo estaba hasta las narices de una plantilla que había incurridos a dos faltas gravísima, que había reiterado sus fallos ante la boca del gol y que entregaba un punto a un equipo que sólo había ganado una vez en treinta encuentros y que ha cubierto el cupo de veinte derrotas en una liga que le viene grande. Incurrir en dos penaltis meridianos cuando se ganaba a un colista que apenas si llegaba al área de los justos, era más de lo que un servidor de ustedes estaba dispuesto a digerir. Tamaño error repetido, semejante endeblez en los últimos metros, sólo podía entenderse como compensación a una delantera sin gol, y a una medular sin juego. {sidebar id=260} Calmado mi cabreo particular, con el paso de las horas, quiero complacer a quienes nos piden a los periodistas esa extraña fórmula cuyo contenido, no entiendo: -hay que hacer crítica constructiva. Y ¿qué es crítica constructiva? -me pregunto-. ¿Culpar sólo a quien tiene la mitad de la culpa? ¿Eximir a quien reitera los fallos? ¿Silenciar las limitaciones escandalosas? ¿obviar el fútbol primario de una plantilla malparida? ¿Justificar unas deficiencias injustificables? Yo ya sé, como afirmaba Gracián, que a menos palabras, menos pleitos.Y no falta quien me recomiende prudencia y que silencie la prodigalidad de una plantilla que no sólo dilapida lo propio sino que defrauda a sus incondicionales a quienes dio cinco semanas de gozo a cambio de muchas tardes de pena, entre las que no vacilo en incluir la de este último sábado de primavera, en el que el Murcia, como denunciaba Víctor Hugo se metió en la sabrosa ventaja de dos goles y, en su abundancia, fue un ciego que vió el principio, pero no el fin. Por eso los jugadores estaban cabreados con el árbitro, como yo. La diferencia es que a mí me dolían más los deméritos del Murcia que los fallos de un árbitro. Porque este, el colegiado, es sólo un ave de paso que debiera ser sancionado fuertemente para que no lo encontremos otra tratando de definir el camino. Pero los jugadores son mucho más, porque muchos de ellos tienen contrato en vigor y amenazan con seguir amargándonos la existencia, arrastrando el nombre del Murcia después del próximo 30 de Junio, que debe marcar el fin de unas penosas vacas flacas en el terreno deportivo que es, pienso, el que más interesa a los aficionados. Pero quiero ser constructivo aunque sé en que consiste esa virtud, como no sea la de extraer enseñanzas y valorar el poder creativo de los fracasos. Y lo que vimos el sábado confirma la realidad de una plantilla y la triste verdad de algunos, quizás demasiados, que no pueden tener ni siquiera un rincón en los planes de quienes han asumido la importantísima tarea de hacer un equipo donde, hasta ahora, ha habido dilapidación y disparates. Mientras, los jugadores grana pueden denostar al árbitro del sábado y manifestar su cabreo. Tienen derecho. Y yo, también. Y aún estoy cabreado por partida doble.
TAGS RELACIONADOS
" target="_blank">En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
JUAN IGNACIO DE IBARRA

LA LUPA

Juan I. de Ibarra

El análisis grana de manos del Maestro Ibarra

JUANMA VALERO

EL ANÁLISIS

Juanma Valero

La visión pimentonera del ex-jugador del Real Murcia.

HEMEROTECA
Marzo 2009
L
M
M
J
V
S
D
BUSCADOR AVANZADO