El dueño del Real Murcia critica que las normas de uso de Nueva Condomina se hayan aprobado sin tener en cuenta su opinión El documento da prioridad al club en sus partidos oficiales pero deja en manos municipales la celebración de otros eventos
Miguel Cascales y Jesús Samper en el palco de Nueva Condomina en una imagen de archivo. / M. BUESO Jesús Samper, dueño del Real Murcia, ha vuelto a levantar el hacha de guerra contra el Ayuntamiento. Si hace unos meses le reclamaba los gastos de más que le ha costado el estadio y lo denunciaba por hacer anotaciones simples en sus fincas, ahora el motivo de discordia son las normas de uso del estadio municipal Nueva Condomina. El Ayuntamiento, pasados dos años de la inauguración del estadio, y tras el vacío que generó la marcha de Samper, decidió redactar unas normas de uso que establecen sus obligaciones y derechos como dueño y propietario del estadio, y las de su principal inquilino; el club Real Murcia. Dicho documento contiene veinte cláusulas y fue aprobado en Junta de Gobierno. Según se explicó en ese momento, el objetivo del mismo es «darle prioridad a los partidos oficiales del Real Murcia y, a la vez, dejar abierta la puerta a que se pueda utilizar y disfrutar por todos los ciudadanos». Pero al aprobarse sin el visto bueno de Jesús Samper, el documento ha caído en desgracia en el Real Murcia. El dueño de la entidad grana ya ha señalado, tanto en público como en privado, que no está de acuerdo con las formas, que lo considera una imposición, y que esperará a recibir el documento para decidir qué hace al respecto. Samper tiene dos opciones. La primera pasa por aceptar sin más las normas de uso, ya que no le imponen obligaciones excesivas. La segunda, denunciar el acuerdo de la Junta de Gobierno e intentar que se vuelva a redactar un texto que contenga cláusulas que puedan resultar más a su favor. El principal problema en el documento pasa por la utilización del estadio para actos o eventos que no sean los partidos oficiales del Real Murcia. Mientras que los responsables municipales quieren que cualquier actividad, como un concierto, tenga que ser autorizada por ellos, Jesús Samper quiere tener el control y decidir cuándo se puede organizar un acto y cuándo no. Según parece, el dueño del club tiene intención de usar las instalaciones para generar ingresos con actos extra deportivos, y tal y como está redactado el documento, no puede hacerlo sin autorización de la concejalía de Deportes. Miguel Cascales, responsable en esta materia, explica que «el documento está hecho con sentido común y es muy razonable. Por nuestra parte lo consideramos cerrado porque sus cláusulas compaginan perfectamente los intereses del Real Murcia y los del municipio de Murcia». El edil asegura que «nosotros damos por cerrado el que aprobó la Junta de Gobierno. Como concejal de Deportes estoy dispuesto a escuchar cualquier sugerencia que sea para mejor, pero, por ahora, no nos planteamos cambiar nada». Algunas cláusulas El documento, que ha pasado ya la aprobación de los máximos representantes municipales, consta de veinte artículos. Hace varios meses que Samper remitió al Consistorio un escrito con el convenio deportivo redactado por él. Varios de sus artículos no han sido admitidos, o bien se han modificado, como el que establecía la posibilidad de cambiarle el nombre del estadio de manera unilateral por parte del Real Murcia. Los responsables municipales sólo aceptarían el cambio si es aprobado en la Junta de Gobierno. Otra de las disposiciones que no se le han admitido pasa por la celebración de conciertos y otras actividades. Para su aprobación se creará una comisión, compuesta por cuatro miembros municipales y tres del Real Murcia, que serán los encargados de autorizar dichos actos, lo que daja la mayoría en manos municipales.