José Miguel Campos sigue trabajando en el banquillo del Real Murcia sin apenas hacer ruido. Sus números hablan por él. Son espectaculares. El entrenador de Mazarrón, que llegó al primer equipo casi por casualidad, ha demostrado que es la persona que necesitaba el Real Murcia.Su renovación está cerca. Jesús Samper le dio su palabra de que tras el partido del próximo domingo contra el Hércules se cerraría su continuidad en el club. Los contactos con José Antonio García Franco, director deportivo, y con Santiago del Río, consejero delegado, ya han comenzado.
José Miguel Campos durante un entrenamiento con el Real Murcia. / LA VERDAD
José Miguel Campos sigue trabajando en el banquillo del Real Murcia sin apenas hacer ruido. Sus números hablan por él. Son espectaculares. El entrenador de Mazarrón, que llegó al primer equipo casi por casualidad, ha demostrado que es la persona que necesitaba el Real Murcia. Su renovación está cerca. Jesús Samper le dio su palabra de que tras el partido del próximo domingo contra el Hércules se cerraría su continuidad en el club. Los contactos con José Antonio García Franco, director deportivo, y con Santiago del Río, consejero delegado, ya han comenzado. Campos ha trabajado estos meses por una cantidad muy baja para las cifras que se barajan en los banquillos españoles. Subió procedente del filial, de Segunda B, y el club le hizo una leve subida a su nómina. Cinco mil euros mensuales netos. Una de las más bajas de toda la Segunda División. A partir de ahora comienza la negociación. El club quiere ofrecerle dos temporadas y el entrenador asegura que su ilusión es quedarse en el Real Murcia. «Yo soy murciano, llevo varios años en este club como jugador y como entrenador, por lo que no creo que vaya a haber problemas para renovar», dice el entrenador, quien aclara con una sonrisa: «No soy un entrenador caro y tengo los pies en el suelo para saber dónde puedo llegar, pero tampoco soy tan barato como algunos dicen. Yo, por mi parte, no voy a poner grandes impedimentos». Campos, que hasta ahora no tenía representante, se ha buscado a una persona que lo asesora en términos legales y en todo lo que se refiere a cláusulas y estipulaciones contractuales, y asegura que para él lo más importante es, además de llegar a un acuerdo económico, «que tengamos claro cómo vamos a hacer el equipo de la próxima temporada y qué tipo de jugadores queremos. Para cualquier entrenador del mundo es un sueño poder planificar una plantilla desde el verano». El técnico grana aclara que la plantilla del próximo año no va a ser de Segunda B, y ya tiene claro qué es lo que se necesita para ser competitivo. «Que te gastes mucho dinero en una plantilla no es sinónimo de hacer un equipo bueno. Hay pruebas de ello en varios clubes. Más que el dinero que te gastas, lo importante es saber fichar. Para que el Real Murcia sea competitivo hay que subir a tres futbolistas del filial que tienen mucha proyección, tenemos que fichar a algún jugador de Segunda B que ya hemos visto y que tiene calidad, pero sobre todo hay que tener a dieciocho o veinte jugadores de Segunda con experiencia. Ellos tienen que ser la base principal del equipo y tienen que estar contrastados en la categoría». Pero antes de llegar a la planificación de la próxima temporada, el entrenador manda dos mensajes. Uno de confianza total en su plantilla: «Estoy segurísimo de que vamos a conseguir la permanencia, si hemos sido capaces de ganar cinco partidos seguidos podemos ahora ganar cuatro o cinco más. Los futbolistas han demostrado que son capaces de hacerlo». Pero a la vez manda un aviso importante para que ni plantilla ni afición se confíen al señalar que «tenemos que lograr los puntos cuanto antes, porque con el final de la Liga todo se pone más complicado, hay muchos intereses, pasan cosas raras. El Murcia estaba casi muerto, ahora tiene una enfermedad leve, pero no estaremos curados hasta lograr la salvación».