Cosas de fútbol. Empatar fuera de casa siempre es valioso, pero cuando la sensación es la de haber perdido dos puntos, el sentimiento ya no es tan positivo. Al Murcia le faltó suerte, acierto y picardía para recorrer los 65 kilómetros de vuelta con 37 puntos en su casillero. Jesús Samper, mientras, en América a la espera de un triunfo para celebrar su regreso.
El delantero Miguel se prepara para rematar tras peinar Fuster un balón al que no llega Campos. / PACO UCLÉS
Cosas de fútbol. Empatar fuera de casa siempre es valioso, pero cuando la sensación es la de haber perdido dos puntos, el sentimiento ya no es tan positivo. Al Murcia le faltó suerte, acierto y picardía para recorrer los 65 kilómetros de vuelta con 37 puntos en su casillero. Jesús Samper, mientras, en América a la espera de un triunfo para celebrar su regreso. El Real Murcia no ganó en el estadio Martínez Valero, básicamente, por dos errores. El primero lo cometió Pérez Riverol. El árbitro del partido invalidó un gol legal a Capdevila por un fuera de juego que sólo él y su asistente percibieron. Hubiese sido el 0-2 en un momento en el que el Murcia tenía desquiciado al Elche. Por cierto: fue un golazo. El segundo error lo cometió el propio Real Murcia. Fue en la jugada del empate. Miguel marcó, pero antes una pérdida de balón de Paco Peña y una desafortunada acción de Xisco Campos aniquilaron la ventaja murcianista. Peña se trastabilló y el central mallorquín se vio sorprendido por un leve toque de la pelota de Fuster, que hizo posible el remate del delantero ilicitano. Poca renta El Real Murcia fue mucho mejor que su rival. Sobre todo en la primera mitad. Pero le faltó profundidad para culminar su mayor dominio. En defensa, salvo en la jugada del tanto blanquiverde, no se pasó por momentos de apuros. Bruno y Movilla camparon a sus anchas y llevaron el partido hacia donde más le interesaba. Capdevila fue un puñal por la banda e hizo lo que quiso con Zubiarre, mientras que Despotovic cumplió con lo que a todo delantero centro se le exige: que esté en el sitio y que aproveche alguna de sus oportunidades. El tanto del serbio anticipaba lo que comenzaba a ser un encuentro plácido para los grana. Por cierto, un tanto en el que Capdevila estuvo genial en su elaboración. Los de Campos desarbolaron a los de Claudio Barragán con esta pócima. El Elche fue abucheado por su público en diferentes momentos del primer acto, y sólo el tanto de Miguel devolvió la tranquilidad a la familia ilicitana, en una mañana de domingo con clima primaveral. La parroquia grana, que acudió en un buen número al Martínez Valero, aprovechaba y disfrutaba de estos minutos en una temporada que está teniendo más de luctuosa que de lustrosa. Serantes también lo hacia en el palco escoltado por Santiago Del Río, José Luis Morga, Juan Guillamón y Guillermo Martínez-Abarca. El tanto de Miguel, en el minuto 44, lo emborronaba todo. En la segunda mitad el Elche siguió a lo suyo. No daba una a derechas. De ello se contagió un Real Murcia que pareció dejarse en el vestuario las virtudes de los primeros cuarenta y cinco minutos. Aun así, las facilidades dadas por los locales propiciaron que Despotovic, en un par de ataques, Capdevila y Bruno, éste de falta, contaran con ocasiones que no supieron concretar. Campos, en el banquillo, lo veía claro. Intentó refrescar su ataque para lograr el objetivo. Con De Lucas lesionado, el mazarronero optó por Núñez, Cuéllar y Sikora para sustituir al catalán a Montoro y a Despotovic. El resultado fue nulo, pero dejaba patente que veía factible la suma de los tres puntos. El de ayer fue el primer empate en la era Campos. Un punto que, eso sí, sirve para ganar el goalverage al Elche. Ahora toca pensar en el Hércules. La paz parece que ha vuelto a la institución. Sólo falta que Samper, como los artistas, de gira por América, no se confabule con nadie para volver a poner al club patas arriba.