La elección del nuevo presidente del Real Murcia aún no se ha hecho oficial, pero todo apunta a que será José Ángel Serantes, una persona de confianza para Jesús Samper, ya que ha trabajado para él durante muchos años. Serantes ya está jubilado y sus últimos años los ha pasado en el Real Murcia, donde se ha ganado un sinfín de enemistades. Fue el encargado de la parcela social, donde fracasó estrepitosamente. Hombre de carácter especial, nunca llegó a conectar con la ciudad, a pesar de ser uno de los pocos que vivió en ella, a la que llegó procedente de Madrid y con el encargo de que controlara las cuentas.
La elección del nuevo presidente del Real Murcia aún no se ha hecho oficial, pero todo apunta a que será José Ángel Serantes, una persona de confianza para Jesús Samper, ya que ha trabajado para él durante muchos años. Serantes ya está jubilado y sus últimos años los ha pasado en el Real Murcia, donde se ha ganado un sinfín de enemistades. Fue el encargado de la parcela social, donde fracasó estrepitosamente. Hombre de carácter especial, nunca llegó a conectar con la ciudad, a pesar de ser uno de los pocos que vivió en ella, a la que llegó procedente de Madrid y con el encargo de que controlara las cuentas. Si finalmente se confirma su nombramiento como presidente, sería curioso que el máximo representante del Real Murcia y de la murcianía sea una persona con la que la afición no ha tenido nunca conexión. La elección sería aún más sorprendente si tenemos en cuenta que su única misión será representar al club y a la ciudad, ya que toda la capacidad ejecutiva estará en manos de Santiago del Río. Serantes tendría un papel parecido al de los consejeros Juan Guillamón, José Luis Morga y Guillermo Martínez Abarca. Con alguno de ellos ha tenido una relación difícil y muy tensa. Los tres murcianos acudieron ayer sin dudarlo a la llamada de Samper. Hoy viajarán a Madrid para asistir al consejo de administración, donde se hará oficial su nombramiento. Manolo Álvarez, que ayer fue excluido de la reunión de Samper con los consejeros, seguirá si así lo estima conveniente, pero perderá su cargo y pasará a un segundo plano, sin capacidad de decisión y como mero acompañante, al igual que el resto. Aunque no está confirmada, la noticia levantó ayer un gran revuelo en la ciudad y muchos la calificaron de «una broma». De confirmarla hoy sería, sin duda, un mensaje claro y directo de Jesús Samper hacia las afinidades de los murcianos y su predisposición a escuchar a la afición grana.