laverdad.es
Martes, 22 mayo 2012
sol
Hoy15 / 29||Mañana17 / 29|
más información sobre el tiempo

Canal Grana

Historia del Real Murcia

Cuatro años para subir

Grandioso equipo de cedidos

De nuevo en Segunda División, el Real Murcia se aprestó a la tarea de recuperar un puesto entre los grandes. Pero necesitó cuatro años para conseguirlo. Fue en la temporada 54-54, cuando una gestión de don Armando Muñoz Calero con el Atlético de Madrid, y con don Manuel Guillén como presidente, permitió la cesión al Real Murcia de un técnico del Atlético, el joven Ramón Colón, que vino acompañado de chavales de 18 años, desconocidos pero prometedores. Eran los Busó, Peiró, Antonio y Enique Collar, Buendía y, más tarde, cuando Enrique fue llamado con urgencia por el Atlético de Madrid, Ramón Marzal, apenas un juvenil, nos llegó cedido del Real Madrid. Fue aquella una de las mejores plantillas en la historia del Real Murcia y, en consecuencia, en el verano del 55 metía al Murcia, como campeón de Segunda, por cuarta vez en Primera. Pero aquellos jugadores cedidos volvieron a sus clubes de procedencia y el Murcia se encontró si fuerzas para andar entre los mejores. Y al término de la temporada, situado en decimotercera posición, se vio obligado a defender su categoría con una promoción que auguraba malos tiempos. Y en la liguilla, entre seis equipos con premio para los dos primeros, el Murcia, que sólo consiguió la cuarta plaza, tuvo que resignarse con el retorno a Segunda mientas España Industrial y Zaragoza, a más del Oviedo, lo superaban, ganándose el derecho al ascenso. Los 11 goles de Gallardo, el juego hermoso de Sará, el trabajo de Magritas y el bullir de Prendes o Badenes sirvieron de poco a un Real Murcia cuya estancia en Primera volvió a ser precaria.

Un larguísimo período de siete temporadas se mantuvo el Murcia en Segunda, vacilando entre el tercer y octavo puesto, sin riesgos de descenso y lejos casi siempre de los puestos cimeros. Se había adaptado a lo que era: un equipo de Segunda. Y fue necesario que llegara a la presidencia don Ángel Fernández Picón, que había sido un gran alcalde de la ciudad, para que el club recuperara las ambiciones. Se trasladó a un local social, en el antiguo edificio del Gobierno Civil, mejor que el cubículo de la Calle de Montijo donde había estado. Se trajo a tres jugadores (el defensa Álvarez, el medio Martínez y el delantero Lalo) y con un entrenador, Pepe Llopis, consiguió ascender a Primera. Era el año 1963 en el que Real Murcia y Levante protagonizaron un duelo excepcional que duró hasta la última jornada y en el que el empate en La Condomina determinó el ascenso de los dos contendientes a Primera, con el Murcia como campeón.
MULTIMEDIA